No comments
Estuve probando los métodos explicados en el post anterior, pero para mi desgracia (y para la muchísima gente que visitará este blog minuto tras minuto) creo que sus resultados no fueron efectivos. Sigo siendo igual de infeliz, pero sin dormir bien porque me levanté muy temprano con motivo de realizar el punto dos. Sobre el punto uno, no especifíco mi desgracia, solo quiero insinuar lo que significa quedar atrapada en una ambulancia con médicos dandome ricas inyecciones prohibidas para uso hogareño (debo aclarar que al final el desconocido resultó ser un viejo psiquiatra de la zona).
En fin, quise demandar a la escritora del artículo, pero resulta ser que soy yo misma, y al darme cuenta que si ganaba no me podía pagar, y si perdía sería un mal trago deberme tanto dinero a mi misma (sin contar el desánimo que me produciría despreciar así mi arte); también desistí.
Es decir... no sólo sigo siendo igual de infeliz, sino que ahora también me siento frustrada por ambas partes. Un resultado inóspito y culero.
Eso sí... La pizza napolitana, muy rica.
Etiquetas: costumbrismo, surrealismo
3 sensillas técnicas para ser feliz y dejar lo pasado, pisado
Usted. Sí, usted. Aquí tenemos unas palabras que decirle. Sí, exactamente a usted, no a otra persona. Nos importa sobremanera que pueda usted superar eso. Sí, eso. Todo. Eso, aquello que le impide ser completamente feliz, como aquel personaje de esa película que tanto admira... ¿Por qué esa persona tiene los requisitos para ser feliz y usted no?. En este humilde pero complejo y complejísimo tratado, le ofrecemos algunos ejemplos para que pueda rápida y eficazmente solucionar todo aquello que lo ata a su sufrimiento, para así poder ser feliz. Y sí, gratis.Técnica primera:No discriminamos en opciones. Puede usted ir a comprar el
periódico, dar un paseo, irse a una ciudad a la que no haya ido nunca, o simplemente caminar por el parque de la esquina de su casa. Eso sí:
acerquese a una persona desconocida. Preferentemente que no haya visto en su vida, y que no vuelva a ver. Pida un cigarrillo, la hora, o si quiere arriesgarse, simplemente sonría y comience a hablar. Recuerde: es muy importante que su cara y/o expresión facial den la sensación de que usted, en cuestión, no es una persona "Normal". Finja, de ser necesario.
Cuentele algo, de dónde es, por ejemplo, pero sin dar
demasida información (este es un mero paso necesario para poder distinguir antes de comenzar si la persona está apurada o puede darle el tiempo que usted va a necesitar). Inmediatamente y sin perder un minuto, comience a vagar por los confines de su memoria, saque sus recuerdos, sin importar la cara y/o expresión facial de la susodicha persona desconocida. No omita los recuerdos más dolorosos, aunque más difíciles de expresar; no omita a sus padres, sus compañeros de colegio, su barrio, su infancia, sus
hobbies, sus experiencias traumáticas al
resbalarse con el jabón en el baño, y no olvide detallar minuciosamente aquella vez que se olvidó la olla con el fuego encendido en la cocina y casi se le cae el contenido hirviendo en el pie derecho.
Ah, y por favor... Detalle lo hermosa y sensual que era su profesora de inglés del 1
er año del colegio secundario. Eso le ayudará. Al terminar su
catarsis instantánea y al parecer no premeditada, le sugerimos levantarse inmediatamente de su asiento, y con los ojos
vizcos, salude a algún pajarillo, perro o planta que haya por ahí. Esto facilitará su
huida y la interpretación de la otra persona hacia usted. Notará la mejoría y el alivio
emosional inmediatamente.
(Resultados garantizados en un %96,5 de lectores)Técnica segunda:Si la primer técnica no le ha funcionado, recurramos inmediatamente a la 2da posibilidad: Por favor, usted (sí, usted, deje de dudarlo por favor)
levantese temprano el próximo domingo a ser posible.
Levantese por ejemplo a eso de las 6 de la mañana;
asicalese,
bañese,
pongase una linda camisa y a eso de las 8 de la mañana (porque sé que usted tarda mucho en bañarse, por más que me lo niegue), trate de ver por su ciudad algún supermercado abierto.
Acerquese. Compre algo alegre, por ejemplo, una cerveza de una buena marca, un chocolate relleno de obleas o si quiere arriesgarse aún más, un paquete de las
madalenas más ricas que haya en el citado supermercado.
Acerquese entonces con una sonrisa ejemplar, fresca y/o natural hacia la caja, y sonriendo, mire al cajero o la cajera que se encuentra delante suyo. No es necesario comenzar una conversación, aunque si lo hace, sugerimos encauzarla hacia el horario vespertino y antinatural al que la persona se está sometiendo. Quizás esto no remueva sus recuerdos ni modifique su pasado, pero le hará quedar total y completamente satisfecho con el estilo de vida que usted lleva, y reconciliarse por las circunstancias y situaciones que le han llevado hoy por hoy a ser quien es: una persona especial y maravillosa, que no trabaja como cajero/a en un supermercado de mala muerte un domingo a la mañana. Notará los resultados inmediatamente.
(Sugerimos a los cajeros y cajeras de supermercados de mala muerte que trabajan los domingos a la mañana no leer el anterior punto, y desde nuestras oficinas lamentamos enormemente si es demasiado tarde para la advertencia)Técnica tercera: Si todos los puntos social y psicológicamente testeados anteriormente no fueron de su ayuda, recurra al último y más infalible recurso: No hay nada más hermoso en la vida y que devuelva tanto las ganas de seguir, y al mismo tiempo reconforte todo aquello que nos ha pasado, como ver una película buena y profunda un sábado a la noche comiendo
pizza napolitana y tomando jugo de frutas tropicales.
Y si esto no funciona, querido lector... ¡Qué persona más rara es usted!.
Etiquetas: reflexión, ser
Algo
A mil kilometros de lo que siento, se encuentra lo que pienso; y a otros mil kilometros, yo.
Cómo poner palabras a los sentimientos,
sentimientos a los pensamientos,
verdades a las ideas,
realidad a las conclusiones,
comprensión al descubrimiento,
rosas a las páginas leídas,
sonrisas a la complejidad,
simplicidad al cotidiano,
y dejar de pensar, por un momento, para descubrir qué hay detrás de tanta teoría, de
tanto sufrimiento antagónico, profundo, milenario... ¿Hasta qué punto es un invento nuestra realidad intocable, muda? Una realidad podría ser un invento, o bien una idea podría ser una solución.
Me pedís (exigís) que te responda, y lo hago. Y luego me quedo pensando, y respondo otra cosa; en la ruleta de nuestra vida hay demasiado espacio para las dudas y las confusiones. Ese lugar lo cultivo yo. Ese lugar me lo diste vos, y yo cultivo y cultivo pensamientos, pero la única que siembra las respuestas sos vos. Y yo me quedo mirando, pensando... Si de verdad esto es esto, lo que siento es lo que siento, lo que pienso es lo que pienso. Si es este olor el que busco, si es esta vida la que llevo, o es la vida la que me pasa por encima a mi, y como una minusválida de las decisiones, me dejo llevar todo el tiempo, sin tomar las riendas de nada, sin luchar por lo que quiero, por lo que te quiero. Y me quiero cada vez más, y cada vez me odio más por quererme tanto, y no permitirme hacer de tu mano la extencion de mi mano, de tu boca la extención de mi boca, y dejar de ver esta vida tan frágil... hacer de mi alegría la extención de tu alegría, como el bocado de vida de cada mañana, sin el cual la confusión sería un laberinto cada vez más desbordante dentro de mi. Te necesito para que me ayudes, y para que me esperes, y para que comprendas que no valgo hoy nada, sin la esperanza de que me ayudarás a salir de esta confusión, posando tu paciencia en mi cabeza para dejar de rechinar mis dientes y una vez más, decirte que te amo más que a mi vida. De eso sí estoy segura.
Etiquetas: amor, relaciones, ser
Recuerdos de mi
Y en este humilde tratado, en este ínfimo apartado, utilizo este huequito pequeñito para comentar a algún que otro conocido que quizás se acerque por aquí, que estoy en Granada recién mudada (desde hace 3 días), con mucho mucho por delante, y con todas las ganas de empezar alguna etapa copada en esta ciudad, de las más bohemias y preciosas de España.-
Sin más que agregar, me voy a mi casita lentamente con el White Album en mis auriculares...
Salud!
Etiquetas: viajes
Toi mon amour, mon ami
"Te dejo sola", dijo, y sus palabras resonaron en el último largo silencio que invadía la conversación. Ella comenzó a temblar apenas terminada la frase, pero no supo si era miedo, angustia o alegría.
Cerrada la puerta con un sombrío eco, ella se levantó del sofá y comenzó a caminar, como intentando hacer una danza arrítmica por la habitación. Sus pies tocaban el suelo, lo acariciaban, lo golpeaban; lo odiaban y lo necesitaban. Luego se sentó en la mesa y barajo para sí misma un solitario, el cual no tenía reglas ni fin. Era un juego complicado e irreal, pero ella se contentaba estudiando las figuras, haciendo relaciones entre bastos, oros, reyes y bufones... Miraba absorta el lenguaje de las cartas, el código de equilibrio que entre ellas convivía, el sonido del solitario.
Pasado un tiempo, se levantó y comenzó a mirarse en el espejo de la habitación, su rostro no se había modificado en lo mínimo que podría modificarse un rostro; es decir, estaba allí, y cuando se miraba al espejo, su imagen cristalizada le devolvía las mismas muecas incomprensibles al saber que era ella quien se miraba. Que ningún aire de confusión ni perdida esporádica de rumbo la habían arrancado de la habitación donde estaba así parada, así vestida. Así despierta y así, tan viva.
Agarró el paquete de cigarrillos que había en la mesa, lo prendió y exhaló la primer calada suavemente. Luego volvió a su hueco en el sofá, colocó el cenicero en el apoyabrazos y atentamente estudió cómo se consumía el humo al aire transparente, y cómo el papel cambiaba de color para transformarse en ceniza.
Concluída ya su admirable metafísica de la adicción, se notó de pronto invadida por el cansancio, y acomodandose más en el sofá, su cuerpo se dispuso conforme a un descanso, y se entregó al suspiro de relajación semejante a una extremaunción... Dijo "Ay, Dios mío" y se durmió.
Sus párpados no dudaron un minuto más. De pronto se levantó sin darse a sí misma una explicación muy clara de lo que estaba haciendo. Se dirigió al balcón automaticamente, e inspiró de una manera casi poética el sabor de la noche, impregnando su mente con las estrellas que en ese momento la espiaban sin que ella lo supiese.
Su mano derecha comenzó a acariciarle el mentón simulando que la estaba rascando de manera suave, mientras la mano izquierda con más fuerza se aferraba a la baranda de la reja del balcón, y sin dar ni un segundo a un intento de comprensión ni tranquilidad, sus dos pies estaban ya apoyados en el mismo barandal. Se separó entonces la mano derecha del mentón, y obligando al resto del cuerpo a moverse aún más, se colocó justo al lado de la otra, pero con los dedos apuntando hacia el interior del balcón, de frente a su ventana, de espaldas a la calle. Ella trataba de comprender lo que allí sucedía, pero cuando realmente reaccionó y pudo asustarse, estaba sostenida por sus manos, que fuertemente se aferraban a lo único que podían aferrarse, mientras sus pies nerviosos volvían a bailotear una danza arrítmica, esta vez a once pisos del suelo, de la calle, del asfalto. Aún más nerviosa por esta situación y su tardía reacción, comenzó a llorar mientras miraba para abajo, más no podría negarse nunca una gota de satisfacción en su mirada, que brillaba por causa de las farolas que la esperaban allí. Se movía cada vez más, pero sin un fin particular, simplemente se movía, como sacudiendose, nerviosa y alterada, llorando, rezando quizás, mirando todo, observando absolutamente todo lo que la rodeaba en aquel instante donde comprendió que aquella rebelión del cuerpo contra ella misma era tan artificial que no pudo hacer otra cosa que soltarse sin pensar más, y simplemente dejarse caer.
"Te dejo sola", dijo, y a su manera, ella le respondió.
Etiquetas: amor, Cuento
Cambalache
¿Qué pasa si me acerco aún más a mi memoria?. Pero no a esa... No a la que me muestra las horas de hoy, las comidas de ayer, las sensaciones de frío, de calor... Hablo de más allá, un poco más lejos de mi tacto y mi sentido... Hablo de viajes en Subte, hablo de Caballito, de la pizza delivery... De las reuniones con amigos, del super de los chinos que abría a la vuelta de casa, yendo por el pasaje... O de la parrilla de la otra esquina, donde atendían esos dos viejos que me daban impresión porque debían tener como 67 años cada uno.
Una extraña nube de melancolía envuelve Buenos Aires. Algo que resuena como un tango, pero que ya no lo es tanto... Es un tango con ritmo cortado y rápido; un tango con cumbia villera... Un Clarín comprado en Uruguay y Corrientes; o estudiantes de la Filo desfilando por Rivadavia tomando Coca-Cola y planificando una marcha por el aumento del presupuesto.
Algunas personas me aconsejaban que deje de plantearme y replantearme las cuestiones, que de alguna forma solo logro complicarlo todo con esa función de la lógica racionalista porteña... Quizás eso sea...
¿Dónde termino yo y dónde empieza mi barrio? ¿Dónde comienzo yo y cuando se entromete el legado cultural de cada ciudad? ¿Dónde estoy si no estoy donde siempre creí que tenía que estar? ¿Qué se puede buscar cuando no hay rumbo ni ubicación? ¿Qué Norte envuelve la niebla que me empuja a seguir caminando?
Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver...
Me volveré rajando.
Etiquetas: lugar, tiempo, viajes
Ella enloquece santuarios
De noche angelical, vestida de demonio
Quiero que eches tu cuerpo en mi colchón
En el cauce de tus piernas nace el río
En la sabia de tu cauce mi canción
¡Adelante! Pruebame, veras que soy capaz
Sin aire puedo aguantar hasta verte roja gritar
Como una fiera salvaje, como un ave rapaz
Mi deseo crece y crece hasta hacerme desbordar
Entregate ahora que puedes hacerlo
Sin piedad desgarrate y enloqueceme
Maldice tus dioses, tu vida; maldiceme luego
Y si te grito, haz el favor y respondeme
Mañana vendrá a buscarte otro día
Mareada y dormida te miraré hasta recordar
Por mi puerta te irás a seguir tu vida
Y quizás nunca nos volvamos a encontrar
Suave loba, fresca herida, dulce doncella pervertida
Tus gemidos guardaré en mi memoria confundida
Sonarán en mis oídos en alguna noche perdida
Y un santuario alzaré a mi puta preferida
Etiquetas: poesía, sexo